Aun recuerdo la primera vez que fui a una vidente, el eco de sus palabras aun resuena en mi :»Eres médium» me dijo…en un principio no quise creerlo, aun habiendo vivido varias experiencias relacionadas con la muerte y los espíritus, prefería pensar que solo era casualidad…
La primera experiencia fue dura, pues se trataba de mi abuelo, enfermó y pensábamos que se trataba de un fuerte catarro, pero una de las veces que fui a verlo, la «plantilla energética» de su cara me confirmaba que no era así, que era algo grave y que su enfermedad terminaría con su vida…decidí no contárselo a nadie por si estaba equivocada y tan solo aproveche este conocimiento para pasar más tiempo con el e incluso poder despedirme antes de que se marchara…, como no sentía miedo al contacto tras la muerte, podía sentirlo cerca, tanto es así que durante todo un año me despertaba con el canto de un pajarillo en mi ventana…era su señal, su forma de decirme que estaba bien…
 
Tras esta primera experiencia vinieron muchas más, unas en las que preveía la muerte cercana y otras en las que podía sentir que algunos espíritus querían contactar conmigo para poder cruzar …a veces sentía miedo, ante los espíritus que no conocía, pero después mi corazón se llenaba de compasión al imaginarme lo duro que tiene que ser estar en un lugar donde nadie puede verte y no saber que es lo que tienes que hacer…, a sí que de forma desinteresada y con mucho amor intento ayudar aquellos que acuden a mí…y lo más hermoso de todo es que descubrí que muchos en agradecimiento se quedan con mis guías para ayudarme en lo que puedan…que bonito servicio, es puro, limpio, lleno de amor…
 
Hay médium que cobran  dinero por el acompañamiento en la muerte, es decir ayudar a soltar los lazos que unen el espíritu al cuerpo y guiar y acompañar durante el proceso de muerte, en mi caso nunca he sentido esa necesidad de recibir dinero por este servicio, pues me gusta realizarlo y aunque puede resultar dura esta experiencia, siempre aporta una gran paz, amor, y luz, es un momento envuelto en la verdad, en el que contactas con la esencia más pura de las personas, cuando se desprenden de su envoltura física, cuando ves la grandeza y sientes la cercanía a «Dios»… me aporta tanta serenidad y alta vibración que solo puedo agradecer que me permitan estar ahí, acompañandolos en un momento tan especial como es el de su muerte…
 
Algunas de las personas que acuden a mi consulta de terapeuta se asustan cuando les digo que son médium como yo, para todas ell@s escribo este post, para ayudarles a conocer esta habilidad innata que poseen, a perder el miedo, a entenderlo, y a crecer personal y espiritualmente a través de ella…

Cuando nacemos, todos tenemos el don de ver otras dimensiones, pero a medida que crecemos dejamos esta habilidad natural de lado cayendo en desuso, pero eso no quiere decir que se haya perdido esta habilidad, en muchos casos vuelve a despertar de forma espontanea.

Ser médium no implica estar permanentemente preocupado por la muerte, sino más bien una insaciable sed de conocimiento y una profunda disposición a ayudar a otros.

A través de esta habilidad podrás:
– confortar a los familiares, mitigar su dolor y culpa
– ayudar al alma que ha partido en su transición
-obtener un conocimiento más allá de las limitaciones terrenales
– perder el miedo a la muerte y tener una mayor paz
-incluso desarrollar la capacidad de predicción o profecía, sanación, etc…

 Todo ser humano cuenta con el apoyo de sus guías, especialmente con su espíritu guardián o ángel de la guarda que esta a su lado desde el nacimiento y es con él con el que primero deberíamos contactar.
Pero no solo esta su guardián sino que para la protección y cuidado hay todo un equipo de espíritus a nuestro servicios, dispuestos a ayudarnos y guiarnos; es una relación bidireccional, es decir que estos maravillosos seres al ofrecernos su ayuda consiguen avanzar y nos ayudan ha avanzar a nosotros…
En este equipo de seres espirituales podemos encontrar antepasados nuestros, parientes fallecidos, amigos, o simplemente espíritus afines a nosotros por nuestro carácter, habilidades, etc…

Podemos verles u oírles a través de los sueños o en trances de meditación al principio, pero cuando tus habilidades han crecido podrás recibir mensajes en cualquier momento de forma telepática, o si lo deseas incluso escucharlos….siempre recomiendo negociar con vuestros guías la forma en que os sintáis  a gusto recibiendo sus mensajes, por ejemplo en mi caso siempre les he pedido que se comuniquen conmigo a través de imágenes, sensaciones, sentimientos, o telepaticamente, pero no por el oído pues me asusta mucho cuando no me lo espero…
Algunas de las señales que nos ofrecen para indicarnos que están con nosotros son susurrándonos al oído, acariciándonos el pelo, proporcinandonos una mayor intuición, percibir una fragancia floral o una ráfaga de aire cálido, o incluso percibir sombras o destellos por el rabillo del ojo..

Es necesario advertiros que al igual que en el mundo terrenal también existen entidades espirituales no deseadas, que debemos tratar de dejar en paz, podemos percibirlos por su olor desagradable, y su aura oscura, cuando sintamos que hay alguno cerca debemos pedir protección a nuestros propios guías y al Arcángel Miguel para que no nos hagan ningún daño…una vez que invocamos a este maravilloso Arcángel lo dejamos en manos de el y su grupo de misericordia que conducirán a esta entidad a la luz…

Mis recomendaciones para trabajar con vuestros Don, son sencillas y naturales:

– nunca, bajo ningún concepto practiquéis la guija.
– leed libros sobre el tema, (Allan Kardec  tiene un libro de oraciones espiritistas que os ayudaran un montón)
– ver películas o series relacionadas con la mediunidad
– practicar meditación de forma diaria, también podéis practicar relajación y visualización
– mantened vuestra mente y corazón abiertos
-tened  fe y confianza
– sed humildes
– practicar buenos hábitos de vida: abandonar el tabaco y el alcohol, beber agua, comer la menor cantidad de carne posible, comer mucha fruta y verdura, abandonar la comida basura, practicar ejercicio, permanecer en contacto con la naturaleza, etc…

Cada uno de nosotros desarrolla esta habilidad de una forma diferente, por eso es complicado establecer únicamente unas pautas o ejercicios concretos. Pero si deseáis una mayor información sobre el tema podéis poneros en contacto conmigo y tratare de guiaros….


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