Justamente ahora que comenzamos un nuevo curso quiero hablar de este tema, pues en breve estaremos metid@s en materia con un montón deberes y exámenes por delante…
 
Ya hace algún tiempo escribí sobre lo obsoleto que esta nuestro sistema educativo y a lo que nos hace enfrentarnos cada día a padres e hijos, este post sería un complemento de aquel, trato de recordar a los padres que  sus hij@s no son solo las notas…
 
Al final del curso pasado me sorprendió mucho al hablar con mi hija sobre el tema de los suspensos, como algunos de los padres de sus compañeros regañaban e incluso castigaban a sus hij@s por no sacar un sobresaliente…de verdad que me quede atónita, no podía dar crédito…
 
Entiendo como te sientes como padre cuando el primer suspenso llega a casa: duele, es frustrante y te preocupas por que no sabes de donde viene el problema, tratas de buscar una solución por todos los medios, …sobre todo si los suspensos persisten la angustia sigue creciendo y por tu cabeza pasa que tuviera algún trastorno que explique el desastre escolar como pudiera ser la dislexia, retraso mental, déficit de atención, hiperactividad…buscas una etiqueta para buscar una solución…, hablas con profesores, pedagogos, psicólogos, etc etc…Pero realmente los suspensos pueden aparecer por diferente motivos : por que el niñ@ a descuidado la preparación de la materia, por que no se entiende con su profes@r, no ha tenido suerte en las preguntas del examen, no le gusta la materia y se le ha atragantado bloqueándose cada vez que tiene que estudiarla, existe un conflicto con sus compañeros, etc….
 
Lo primero es aprender a encajar lo ocurrido, no identificarnos con ese suspenso que no es otra cosa que la evaluación negativa acerca de una materia en un momento concreto, en ningún caso un suspenso es algo que deshonra o una desgracia familiar, ni mucho menos tenemos que avergonzarnos de nuestros hijos…debemos hablar con ellos y explicarles pero también escucharles, jamás entrar en conflicto con represiones, sermones, castigos, malas caras, desvalorizaciones, comparaciones….que lo único que van a causar en más dolor en ambas partes, pero sobre todo en nuestros hijos por que no sabrán como responder dado que por un lado saben que sus padres tienen razón pero al mismo tiempo les duele los posibles excesos que podamos cometer en castigos y represalias por considerarlos injustos…
 
No debemos medir a nuestros hijos solo por sus calificaciones, pues aunque son algo importante solo representan un indicador de como va en el colegio, y es más importante prestar atención a cuestiones como: si se esfuerza por trabajar o no, si es constante en lo que se propone, si dispone de capacidad para valerse por si mismo, si tolera las frustraciones, etc… medirlos solo por sus notas es un gran error pues es como si nuestros hijos nos calificaran únicamente por la cantidad de ingresos económicos que aportamos al hogar….
 
Es mucho más importante para nuestros hijos que los padres les enseñemos a afrontar esta experiencia frustrante,  enseñarles a distinguir entre  el suspenso en el aprendizaje y sus numerosos rasgos positivos ( preocupación por los demás, generosidad, espíritu de sacrificio, amistad…)además por supuesto de que sus padres le quieren con independencia del resultado escolar obtenido. Todo ello para afrontar, resolver y crecer juntos, para sacar de uno mismo la mejor persona posible. 
 
Nuestro trabajo como padres y educadores es descargar de tragedia, angustia o temor estas situaciones y animarles a que conseguir el resultado que se proponen alcanzar, porque valen y están trabajando  para ello, aportarles seguridad y confianza en ellos mismos.
 
Los suspensos son cosas pasajeras y momentaneas, el crecimiento y la madurez personal asuntos de toda la vida; y la sabiduría de los padres como educadores una cuestión para la eternidad.

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